miércoles, 21 de marzo de 2007

Olveiroa-Fisterra Ultima etapa de mi peregrinación pero no la última entrada de este blog

Olveiroa es el pueblecito con más hórreos que haya visto en Galicia y también con el mayor número de perros vociferantes por las calles. Esta ha sido una constante en la última etapa. Además de con Rudolf, en el albergue, coincidí también con un joven americano que hacía la ruta de Fisterra a la inversa, desde Fisterra hacia Santiago. Este chico me advirtió que en la etapa que haría al día siguiente encontraría en un pueblo cercano unos cinco perros liderados por mastín gigante. Saber lo que nos depara el futuro nos puede ayudar para prepararnos para él pero, también corremos el peligro de ir anticipándolo constantemente. Esto es lo que ocurrió a mi. Tengo miedo a los perros. He aprendido a comérmelo para que no me coman. Sabía que encontraría los perros que me dijo el americano y los iba escuchando donde no estaban, esperando donde no vivían, dibujando sus siluetas en zonas del camino en las que a lo mejor no habían estado nunca.
El día me regaló un catálogo de fenómenos climáticos, granizo fino y granizo grueso, lluvia a cubos y delicada, sol repentino y aplastante, ráfagas de viento de todos los colores y olores. Al pasar por un pequeño pueblo sonaron los ladridos. Un chihuahua ladraba desde una terraza y otro de tipo cazador desde un cercado. Un perro mezclado con pequinés se me acercó curioso y cuando estaba pensando que no era para tanto un mastín grande como un burro salió de entre dos coches, dio dos ladridos que me estremecieron y se echó en el suelo. Me quedé pensando en lo valido de las experiencias ajenas para uno mismo. No siempre nos ocurre lo que les ocurre a otros ni el peligro nos acecha donde a otros les acechó.
Después, más Galicia quemada y al pasar el cruceiro Da Armada ..... el mar y al fondo ..... el fin del mundo.
La bajada a Cee es una bajada pedregosa. Mis pies están fuertes a pesar de haber sufrido lo que han sufrido. Cee y subir la colina de Corcubión y una impresionante bajada que me llevó a la playa de Langosteira donde el mar lamió de mis botas el polvo de todos los caminos que llevaban mis pies mientras dos mujeres me observavan esperando asistir al baño ritual de los peregrinos en el mar del fin del mundo, que no hice.
Llegué a Fisterra y me tomé dos coca-colas seguidas mientras abrían el albergue. Llegó la hospitalera y también Rudolf que me pidió que cenará con él y bebiéramos después orujo de hierbas, era la última jornada de su periplo de 4 años desde Holanda.



Me fui corriendo hacia el faro y cuando llegué me di cuenta de era un cabo como muchos otros. El más occidental sí, pero como muchos otros. Incluso he visto otros que me han impresionado mucho más. "I si la trobes pobra no és que Itaca t'hagi enganyat, savi com t'has fet sabràs el volen dir les Itaques"
No quise hacer ningún ritual. Mi ritual ha durado cuatro semanas y un día. Mi ritual ha sido caminar. Caminar con dolor, con placer, solo, acompañado, con lluvia, con sol, con miedo, lleno de felicidad, con mis pies, con todo mi corazón. Mi ritual ha sido mi esfuerzo y acabó allí. No necesité hacer nada conclusivo. Hubiera sido bonito hacerlo pero no lo necesité y no lo hice, o sí, me metí en un bar al lado del faro y me bebí dos whiskys con coca que me supieron a gloria bendita. La camarera me preguntó si venía desde muy lejos. Desde Madrid. Caramba! Si, caramba!


Salí del bar y allí, hacia el fin del mundo, dios me miraba. No me dijo nada. No me hacía falta tampoco. Era nubes y luz y agua moviéndose. Era azul y viento y el olor de mi cuerpo. Era las miradas de los fisterreños a mis zapatillas naranjas. Era el toc toc toc de mi bastón en el suelo. Era mi jadeo y el vuelo de un cuervo. Era el sol iluminando oblicuo el otro lado. Era pinos y toixos y retama.


Me fui a cenar con Rudolf y hablamos del camino. Bebimos albariño y comimos navajas, pulpo y ensalada. Café, puro y ........ orujo de hierbas para descansar nuestro periplo.


Ya he visto el fin del mundo y sé que también allí está dios y que no tiene barba blanca.
Olveiroa-Fisterra

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Es dificil hacer un blog a que si. :)
Pero creo que en tu caso es necesario y vale la pena Paco, no decaigas, ánimos.
Pues si, es un faro de lo mas normal , pero su situación no lo es. :)
Me gusta que seas tan detallista en tus explicaciones.
Eso es,... alimenta el cuerpo y el alma, sigue haciéndolo, es necesario para vivir y caminar.
Creo que ya te lo dije, pero los perros huelen el miedo, intenta pasar de ellos,... si puedes claro. :)

Cuídate mucho y mis mas expresivas felicitaciones,... lo has logrado amigo mio.

Abrazos fuertes y cariñosos.

Enric

Unknown dijo...

Paquito.... que te veo peregrinando de un sitio para otro....que le has tomado ya la medida a tus pies y tus botas y ya no se te pone nada por delante, o quizá nunca se te haya puesto nada por delante. Vuela, solo o acompañado, yo por mi parte me siento muy afortunado habiendo podido volar un poquito contigo.
Besos grandotes y fuertes.

Giusseppe dijo...

Dios no sé si tendrá barba blanca... pero y la tuya, de qué color se ha teñido en tu peregrinar?

Un abrazo enorme!!!!
Giusseppe

Bandua dijo...

Uff, Paco, este blog es para leerlo detenidamente. Ten por seguro que leeré con calma este viaje iniciático hasta el fin del mundo...

La hospitalaria dijo...

Me ha gustado la lectura de tu último encuentro (o no) con el Camino. Lo seguiré desde el principio. Destilas tu propia poesía. Un abrazo .~)