Qué espero del camino
Me es inevitable esperar algo del camino aunque soy consciente de que no tiene por qué coincidir con lo que encontraré. Hoy he estado reflexionando sobre mis expectativas. Mi trabajo en performance habla sobre caminos y recorridos. Recorridos internos y físicos, recorridos simbólicos, poéticos, iluminadores, depresivos, caídas en picado y de éxtasis místico.
Siempre he querido perderme. Viajar sin rumbo. Muchas veces lo he hecho ... pero sin conciencia de lo que hacia. Más que viajes eran huidas. Ahora me propongo un viaje. Un viaje con mis pies y mis fuerzas como único medio de transporte y un viaje consciente.
Sé que no será fácil. Estoy haciendo un juego al que me he obligado en el taller de creatividad de Clave 53 .Mi juego consiste en vivir una semana como si las escaleras mecánicas y los ascensores no existieran. Aparentemente es un juego restrictivo tonto. Pero me hace darme cuenta de lo difícil que es mantener la atención todo el día y modificar una actividad rutinaria y mecánica. Me doy cuenta de que incumplo la restricción cuando estoy en el ascensor bajando a mi perro a mear o voy a coger el metro ... y esto me pasa un montón de veces al día. Explico esto para que os hagáis una idea de lo que al menos a mi me cuesta estar atento y consciente. No creo que me sea menos difícil en el camino.
Volviendo a las expectativas, además de cumplir el viaje que siempre quise hacer desde pequeño, espero simbolizar mi camino al Finisterrae como símbolo de mi camino hacia el fin de la vida. Espero aprender de él en este sentido.
Mi perro cuando huele un pis de perra en celo actúa como si la perra estuviera físicamente allí. Los humanos no somos muy diferentes en algunas cosas de los perros. Cuando nos imaginamos un limón podemos salivar como si lo hubiéramos mordido o cuando alguien nos describe el chirrido de las uñas sobre una pizarra sentimos dentera sin haberlo oído, solo con la descripción. Esta capacidad de vivir la imagen, el símbolo, nos permite también aprender de situaciones que no hemos vivido. De los cuentos que nos cuentan. De los libros que leemos. De los ritos en los que participamos. No me planteo un conocimiento esotérico en sí sino aprehender conocimiento por vía simbólica. Todo esto será, evidentemente, si dios quiere.
Gracias a todos los que me habéis enviado comentarios y palabras de aliento por mail. Me resulta imprescindible ahora sentirme querido. GRACIAS