lunes, 12 de marzo de 2007

Hospital da Condesa-Calvor

Si la subida al Cebreiro fuera dura también lo fue la bajada de él. debajo de una montaña aparecia otra y al final de un valle se abría otro más. llegamos a Calvor creyendo que era un pueblo y era una iglesia. Una iglesia a secas, sin pueblo. El pueblo más cercano, Aguiada, tiene un bar. El señor del bar, un hombre duro pero amable, nos atendió correctamente y nos dió y le dimos charla. Una velada curiosa con un plato de queso soso y un jamón que quitaba el hipo delante. El albergue de Calvor otra vez sólo para nosotros. Me parece que me estoy malacostumbrando aunque ya venía mal acostumbrado desde madrid a Sahagún.

Me doy cuenta de que el estar acompañado, el caminar acompañado, rompe mi ejercicio meditativo. Es otra cosa. Ni mejor ni peor. Tiempo vendrá para continuar.

Hospital da condesa-Calvor