martes, 20 de marzo de 2007

Negreira-Olveiroa

Recuperé mis caminos salvajes otra vez después de mucha carretera. Parece mentira, nos acostumbramos a las cosas y creemos que jamas podremos acostumbrarnos a algo diferente. Recuperé mi caminar solo. La delicia de sentirme en un bosque solo, de enfrentarme a los perros solo. El camino me llevó a Olveiroa un pueblecito de unos 200 habitantes con la mayor cantidad de hórreos que haya visto nunca. En el camino me encontré con el más grande que he visto en toda la ruta aunque me han informado que hay uno en Corcubión de 22 patas propiedad del cura en el que guardaba las ofrendas, patatas, quesos, ..., que los fieles le ofrecían a San Antonio. El mío, el que yo vi, era de 20.
Olveiroa para ser un pueblo tan pequeñín tiene un albergue precioso. El proyecto es del mismo en el que estuve en Ribadiso y le han colocado las farolas de la discordia que estuvieron brevemente en la Puerta del Sol de Madrid.
La hospitalera,Puri, me obsequió con un caldo gallego que era un mar de grelos que jamás olvidaré, mmmm ...
Reencuentro con Rudolf un holandés con el coincidí en Negreira. Ida al bar, café y orujo de hierbas casero. Genial etapa.
Rudolf ha estado haciendo el camino en 4 años.Cada año se toma 6 semanas y camina. Comenzó en Holanda y este es su último año. Está, como yo, a punto de llegar al fin del mundo.

Negreira-Olveiroa