martes, 27 de febrero de 2007

Alcazarén-Valdestillas-Puente Duero

Alcazarén es un pueblo por el que pasé sin pena ni gloria. Una botella de Ribera del Duero pagada a precio de oro junto con una cena de pena en el bar recomendado por la guía del camino me ayudó a escribir el anterior poema en la casa del cura. Evidentemente no vive allí. Una pena de sitio. Descuidado, maloliente, sucio, feo, ...
Salí gustoso de allí pues al dia siguiente en Puente Duero habia quedado con Paco (ni tocayo) a quien conocia de un brevisimo intercambio de mensajes para que me abriera el albergue. Fueron 25 km. probando mis pies. Preguntando en cada farmacia si tenian los apositos que necesitaba para que no me dolieran. Muuuuuuuuucho pinar y ... por fin después de hacer trial con mis magnificas crocs por las obras de la carretara que sale de Valdestillas ......... una encina¡¡¡¡
llevaba dias viendo pino y pino y pino. Eso si, resinero, piñonero, con muerdago y sin él pero todos con unos arenales en los que cuando llevas unos kms. ya estás cansadito.
Llegué a Puente Duero y me estaban esperando Paco y Arturo. Me estaba esperando tambien unas costillas con patatas y unas salchichas al vino (este trato lo merecí por ser el primer peregrino del año en el alberguer de Ajova-Puente Duero. No lo hacen de normal, no os penseis)
Fue un dia genial y descansé mis pies. Paco y Arturo no los encontraron tan mal, me contaron cosas peores. Seguro que las hay peores pero a mi me duelen los mios.
Os dejo unas fotitos de mis pies y del superchalet (de lux) de Ajova en Puente Duero a 10 km de Valladolid.